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Rusia para descubrir

Ekaterinburgo, un mercado dinámico abierto a los productos y las inversiones latinoamericanas.

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Publicado por Latin Trade

Rusia se ha abierto al mundo y tiene 140 millones de habitantes dispuestos a consumir. Pero no todo pasa por Moscú o San Petersburgo. La tercera ciudad, Ekaterinburgo, ubicada al este de los Urales, la cadena montañosa que divide Europa de Asia, es una de las regiones más ricas en recursos minerales y la puerta a la Rusia asiática. Pujante y con una economía dinámica, mira hacia América Latina, interesada en sus productos más emblemáticos.

Las importaciones rusas no paran de crecer. Y ya no son sólo los habitantes cosmopolitas de Moscú y San Petersburgo quienes están ávidos de productos extranjeros. También los del resto del país. Buscan alimentos distintos o de mejor calidad, herramientas, maquinarias, productos de consumo masivo o de diseño, todo lo que el mundo pueda ofrecerles. Y pueden pagar por ello.

Es así que las importaciones fueron in crescendo desde los poco menos de US$ 5.000 millones mensuales de enero del 2004 a US$28.829 millones en septiembre del 2013, y con tendencia firme en ascenso.

¿Qué espacio ocupa América Latina en este esquema? Exporta, aunque no tanto como podría: apenas 12.000 millones en todo el 2012 sobre un total de US$316.000 millones importados por Rusia. Y esas importaciones en general entran por Moscú o San Petersburgo, quedando un enorme mercado, de vastas posibilidades, sin cubrir o con cobertura deficiente.

Tal es el caso del Distrito Federal de los Urales, la puerta a la Rusia asiática, área enclavada en la cadena montañosa del mismo nombre que separa Europa de Asia. Los Urales es uno de los ocho distritos en los que está dividida Rusia y es una de las áreas de mayor riqueza minera e industrial del país. Dentro de este distrito, la región de mayor dinamismo y proyección es Sverdlovsk que tiene por capital a Ekaterinburgo, la tercera ciudad de Rusia.
América Latina tiene un intercambio muy bajo con la región de Sverdlovsk: apenas US$350 millones en el 2012 y mayoritariamente de productos básicos: vinos argentinos de baja calidad, bananas ecuatorianas, frutas.

“El nivel de desarrollo de la capital de Rusia y de San Petersburgo supera nuestras capacidades pero la distancia va disminuyendo”, explica a Latin Trade Vladimir Solovarov, viceministro de Relaciones Internacionales de la región de Sverdlovsk. “Los ritmos de crecimiento industrial aquí son cuatro veces mayores que el promedio del país en los últimos años. La región de Sverdlovsk y Ekaterinburgo ocupan el tercer lugar en Rusia por volumen de produccion industrial, comercio y cantidad de m2 de superficie de supermercados”, dice.

Sverdlovsk también está trabajando en incentivos para las empresas que decidan invertir en su territorio y no se amilana por lo que pueda ofrecer Moscú. “Sabemos que en un comienzo las condiciones que puede ofrecer Moscú pueden ser muy favorables pero luego los costos son mucho más elevados”, dice Andrei Becedin, presidente de la Cámara de Comercio e Industria de los Urales, con sede en Ekaterinburgo. “Moscú puede ser dos o tres veces más caro”, resume.

Y agrega Solovarov: “Ekaterinburgo se presenta como el centro industrial y logístico para la parte más oriental de Rusia. No vale la pena ir a Moscú o San Petersburgo para comprar productos y llevarlos a las ciudades de Siberia”, dice.

En Ekaterinburgo y su zona de influencia están interesados en los contactos comerciales con América Latina. “Ahora se está tratando de abrir la región de Sverdlovsk a América Latina porque no es muy conocida allá”, dice Zhanna Belayeva quien es consultora de empresas y directora del Centro de Investigación para la Excelencia en Responsabilidad Social Global de la Universidad Federal de los Urales. Belayeva señala también a Latin Trade que ya hay planes de exportación en “óptica y mecánica, infraestructura médica e instrumentos”.

A principios del 2013 la Cámara de los Urales invitó a una ronda de negocios a representantes comerciales de América Latina y asistieron funcionarios consulares de Argentina, Brasil, El Salvador, Nicaragua y Ecuador. “América Latina se está convirtiendo en un socio estratégico para Rusia”, dice Belayeva. Y Becedin completa la idea: “Nuestros productos no compiten”, dice el ejecutivo. “En lo que es fuerte el oblast de Sverdlovsk es en metales y productos metalúrgicos, como pueden ser tubos o vías ferroviarias. Pero además de los metales simples, la región trabaja con metales valiosos como cobre, aluminio, titanio, y en esto es líder”, agrega.

Tradicionalmente, las exportaciones latinoamericanas a esa región del corazón de Rusia han sido de alimentos, especialmente frutas como bananas, naranja, toronja y piñas. Pero la región está abierta a comprar carne, café, azúcar, flores, entre otros muchos productos. “Hay un gran mercado para los vinos”, dice Becedin.

Desde Buenos Aires, Matías García Tuñón, coordinador general de la Cámara de Comercio e Industria Argentino-Rusa y representante también de la Cámara de los Urales, completa el panorama. “Consumen cada vez mas. Es una curva, no una pendiente recta”, dice. Y agrega que con la unión aduanera que abarca a Kazajstán y Bielorusia, el mercado es aún mucho más amplio porque con la misma documentación se accede a los tres países.

Barreras

No obstante, no todo el mundo se le anima al mercado ruso. A priori hay varios disuadores: el idioma, la inmensidad del territorio (17 millones de km2), el invierno, pero, por sobre todo, la imagen de burocracia y corrupción que aún empaña los negocios en Rusia a pesar de haber transcurrido más de 20 años de la caída del comunismo y de lo globalizado que está hoy el país.

El gobierno de Vladimir Putin, consciente de que esa mala imagen obstaculiza el crecimiento, está haciendo los deberes. En el informe Doing Business 2013 del Banco Mundial Rusia había mejorado 8 lugares y se ubicaba en el puesto 112 del ranking general de 185 países. Pero tan sólo un año más tarde, en el informe del 2014, saltó 20 lugares hasta el puesto 92.

Tampoco le está yendo mal en el Índice de Competitividad del World Economic Forum 2013-2014. Ahí Rusia se ubica en el 64º lugar sobre 144, habiendo mejorado tres posiciones en el último año.

La consultora internacional EY en su informe anual 2013 dice que el gobierno de Putin impulsó distintas iniciativas en su esfuerzo por mejorar la percepción de los inversores. Y menciona la ratificación de la Convención anti-Soborno de la OCDE, y el paso por la justicia de miles de funcionarios públicos, entre ellos 244 alcaldes y 114 legisladores que fueron condenados por corrupción.

Específicamente en los Urales, en los últimos cinco años “la corrupción se ha reducido al mínimo y todo el tiempo surgen nuevos mecanismos para limitarla”, dice Becedin.

Tampoco se descuidó el combate contra la burocracia y la actividad conjunta de la Cámara y el gobierno regional derivó en una reducción de un tercio de las barreras burocráticas. Por ejemplo, se simplificaron los procedimientos para alquilar un inmueble o conectar una planta industrial a la red eléctrica, que era algo que pedían los inversores.

Solovarov acota que el mercado ruso no es tan diferente de otros. “Los empresarios rusos tienen los mismos estereotipos y miedos para entrar en mercados nuevos. Pero eso depende de la formación de un empresario. Los más atrevidos son los pioneros”.


LO QUE SE ACORDÓ SE CUMPLE

Galileo comenzó a vender en Rusia sus compresores y equipamiento para la industria del gas hace unos 12 años y no ha parado. Es una empresa argentina de tecnología que exporta a 65 países, muchos de la ex órbita soviética. “Donde hay gas tenemos negocios”, sintetiza Osvaldo del Campo, CEO de la empresa, a Latin Trade. “Estamos en Rusia, Polonia, Ucrania, los Balcanes… Tenemos presencia en todos los “tan”… Uzbekistán, Kazajstán”, dice.

E incluso tienen un proyecto en Yakutsk, la ciudad más fría del mundo, en la Siberia rusa, con una temperatura promedio anual de 10 grados bajo cero y mínimas de -40 en el invierno.

Para Del Campo no es tan difícil tener negocios con Rusia. Destaca que allí las reglas son las reglas, y lo que se acordó, se cumple. A diferencia de China u otros países asiáticos en los que los acuerdos “son efímeros”, aquí el extranjero no va a encontrarse con ninguna sorpresa una vez firmados los contratos. No obstante, hay que pelear las condiciones. “Sienten que si no negociaron no están satisfechos pero no son extremadamente duros”, aclara. “Son gente normal. Y gente que tiende a respetar los acuerdos, lo que es un tema fundamental”.

Para este ejecutivo la clave para entrar y consolidarse en el mercado ruso es tener un representante. “Es muy importante el contacto local”, dice. “Alguien que entienda la idiosincracia, el papeleo, cómo moverse, los instrumentos de pago. Es una cultura muy distinta y si uno quiere desembarcar a través de métodos tradicionales difícilmente entre”.

Con respecto a la burocracia, el ejecutivo la relaciona con el pasado de economía centralizada: “Nada sucede si no pasa por el escritorio de un líder, cualquiera sea. Es muy verticalista y los proyectos no fluyen tan normalmente como puede suceder en occidente”, dice a Latin Trade. “Hay mucha formalidad en respetar lo jerárquico y en las relaciones con las autoridades, sobre todo en nuestra área, de gas y petróleo. Aquí las decisiones se toman a un nivel bastante más alto de lo que sucede en el resto del mundo”.

Ver más en www.latinbusinesschronicle.com

Élida Bustos informó desde Ekaterinburgo.

 

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