Por: Ernesto Mondelo
Muchos de los que están leyendo esto han leído libros y artículos sobre la motivación y algunos se han inmerso en el estudio de diferentes escuelas de liderazgo y motivación, ¿qué hemos aprendido? Mucho y nada. Muchas técnicas y conceptos valiosos para motivar, pero nada o poco en el terreno de la aplicación porque se tratan de técnicas donde el entorno contextual es la clave y pocas de esas técnicas son aplicables a las situaciones típicas que enfrentamos en la gestión diaria de un proyecto.
En mi último viaje a Brasilia donde organizamos un evento con proyectos sociales regresaba en el avión pensando cómo podemos identificar mejor a personas motivadas para trabajar. ¿No sería más fácil nuestro trabajo si nuestros equipos se conectasen emocionalmente con el trabajo de nuestra organización o proyecto?
Esta reflexión era claramente producto de una reciente frustración que no vale la pena presentar aquí. La conclusión a la que había llegado era que cuando no entendemos que es lo que mueve a las personas a hacer cosas estamos como conduciendo sin luces y en el caso de la gestión de proyectos es como navegar sin timón, sin motor, sin hoja de ruta. El resultado, mediocres o pobres resultados.
Entonces, ¿qué tres afirmaciones podemos usar para saber si una persona va a contribuir al éxito de nuestro emprendimiento? Usemos por ejemplo la profesión médica; qué tal si antes de decidir a qué médico le confiamos nuestra salud les preguntásemos que nos ordenen las siguientes afirmaciones de más importante a menos importante respecto a cuánto contribuyen a su felicidad:
1. Soy más feliz cuando tengo éxito económico/material
2. Soy más feliz cuando tengo éxito y reconocimiento profesional
3. Soy más feliz cuando logro curar enfermos
La clave de la motivación de la profesión médica no es diferente a otras profesiones, al final es la pasión por algo lo que nos motiva a tener un alto desempeño. ¿Qué persona elegirías tú?
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